Tarde de domingo

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Captura de pantalla 2014-09-28 a la(s) 20.01.06

Todo queda mejor al día siguiente. Me convenzo al probar las salsas y postres que quedan de la comida de anoche. Hoy el almuerzo fue una mixtura de “un cuanto hay”, termino que acuñaba de manera perfecta Chepa Martínez de Mekis en su libro Cocinando en familia. He preparado muchas de sus recetas y me divierte los comentarios al margen o en las bajadas de los nombres de las recetas. La mayoría tienen reseñas o recuerdos de una situación que hace particular cada receta, ya sea por su autor/a o por la situación anecdótica. Porque esa es la gracia de cocinar, re-significar momentos que resultan acuñables en la memoria.
Me divierto con sus comentarios, las preparo y les doy un nuevo significado en mi propia mesa, en las conversaciones o situaciones que se generan en torno a un nuevo plato, a uno reinventado o al mismo de siempre, el que ya hemos impregnado d una marca o toque personal.
Así como este Tiramisú, que comparto para dar inicio a esta aventura:
2 queso crema naturales (la marca que prefieras, incluso el que venden junto a los paté en los supermercados) o 500 grs. de mascarpone
1 tarro de leche condensada
3 huevos (separados yemas de claras)
6 cucharadas de café
1/8 vaso chico de licor (yo uso licor de café)
2 tazas de agua (una caliente y la otra fría)
1 paquete grande de galletas de champaña (ideal las itaiianas, que tienen una consistencia más suave)
Chocolate amargo en polvo para espolvorear
Vamos a la preparación:
Mezcla suavemente el queso crema con 3/4 del tarro de leche condensada. Una vez listo, agrega las yemas de a una. Deja reposar y bate las tres claras a nieve. Se las colocas al batido anterior, integrando sin revolver.
En una fuente separada mezcla el café con las dos tazas de agua y el resto de la leche condensada. Revuelve bien, pues la leche tiende a irse al fondo. Agrega el licor. Pasa cada galleta por esta mezcla líquida, con cuidado de que no se rompan.
Ahora el montaje:
Busca una fuente algo honda para armar este postre. Pon una capa de la primera mezcla, encima las galletas dispuestas de manera ordenada hasta completar el fondo de la fuente. Presiona cada galleta para integrarla a la crema.
Sigue en ese orden de manera sucesiva (mezcla, galletas por capas), y termina cubriendo con la mezcla de queso crema y leche condensada. La última capa no debe ser de galletas. Decora esparciendo chocolate amargo en polvo y lleva al refrigerador (no al congelador) por al menos seis horas o hasta el día siguiente. Queda increíble!
Una receta que es ideal para principiantes o expertas en cocina, no necesita horno y es ideal para el final de una comida o almuerzo o incluso, una tarde de domingo. ¡Les aseguro que la disfrutarán!